Valancy Stirling
Valancy Stirling Se celebró un nuevo y solemne cónclave familiar. Todos estaban presentes excepto la prima Gladys, que habÃa estado sufriendo grandes tormentos a causa de su neuritis «desde que la pobre Doss habÃa perdido la cabeza», y no podÃa asumir ninguna responsabilidad. Decidieron —o mejor, aceptaron la calidad ante la que eran impotentes— que lo más prudente era dejar a Valancy tranquila por un tiempo. «Que haga su voluntad —como dijo el tÃo BenjamÃn—, sin perderla de vista pero dejándola sola y tranquila». En aquella época aún no se conocÃa la expresión «espera vigilante», pero esa fue, en la práctica, la polÃtica que los desconcertados parientes de Valancy decidieron adoptar.
—Debemos guiarnos por los acontecimientos —dijo el lÃo Benjamin—. Es más fácil mezclar los huevos —añadió en tono solemne— que desligarlos. En todo caso, si se vuelve violenta…