Valancy Stirling
Valancy Stirling —Como si hablara para sà misma en lugar de para mÃ. De hecho, madre, todo el tiempo que estuve hablando con ella me dio la impresión de que realmente no me estaba escuchando. Y eso no es todo. Cuando finalmente comprendà que no tenÃa influencia alguna sobre ella, le rogué que al menos no dijera nada extraño en presencia de Cecil cuando venga la próxima semana. ¿Y qué piensa, madre, que me respondió?
—Estoy segura de que no puedo siquiera imaginarlo —se lamentó la tÃa Wellington, preparada para escuchar cualquier cosa.
—Me respondió: «Me gustarÃa provocar a Cecil. Su boca es demasiado roja para ser la de un hombre». Madre, ya nunca podré sentir lo mismo por Valancy.
—Su mente está perturbada, Olive —dijo la tÃa Wellington solemnemente—. No debes hacerla responsable de lo que dice.
Cuando la tÃa Wellington le contó a la señora Frederick lo que Valancy le habÃa dicho a Olive, la señora Frederick exigió que Valancy se excusara con su prima.
—Hace quince años me obligó a disculparme ante Olive por una falta que no habÃa cometido —dijo Valancy—. Aquella disculpa compensa la de ahora.