Valancy Stirling
Valancy Stirling —Estoy bien —dijo Valancy sutilmente.
No querÃa inquietar a Cissy.
—Y no trabajo tan duro como dices. Me alegra tener un poco de trabajo que hacer, algo que sea realmente necesario hacer.
—Entonces —Cissy, nostálgica, deslizó sus manos entre las de Valancy—, no hablaremos más de mi enfermedad. Olvidemos todo eso. Supongamos que somos niñas de nuevo y estás aquà para jugar conmigo. Hace mucho tiempo solÃa desear… deseaba que pudieras venir. SabÃa que tal cosa no podÃa ser, por supuesto. Pero ¡cuánto lo deseaba! Siempre me habÃas parecido tan diferente de las otras chicas, tan amable y gentil, como si hubiera algo en ti que nadie podÃa imaginar… algún querido y dulce secreto. ¿Lo tenÃas, Valancy?
—TenÃa mi Castillo Azul —dijo Valancy, riendo un poco.
Le complacÃa que Cissy hubiera pensado en ella de ese modo. Nunca habÃa sospechado que alguien pudiera amarla o admirarla, o incluso pensar en ella. Le habló a Cissy de su castillo. Nunca antes habÃa compartido su secreto.
—Todo el mundo tiene su Castillo Azul, creo —dijo Cissy dulcemente—. Solo que cada uno le da un nombre diferente. Yo tuve el mÃo… una vez.