Valancy Stirling
Valancy Stirling El pobre doctor Stalling nunca se habÃa casado porque creÃa en un clero célibe, y no entendió este comentario procaz. Le dio la espalda a Abel y se dirigió a Valancy.
—Señorita Stirling, estoy aquà para satisfacer los deseos de su madre. Ella me rogó que viniera. Soy el portador de algunos mensajes suyos. ¿QuerrÃa… —sacudió su dedo Ãndice— querrÃa escucharlos?
—Sà —dijo Valancy débilmente, mirando a su dedo Ãndice. EjercÃa un efecto hipnótico sobre ella.
—El primero es este. Si abandona este… esta…
—¡Casa! —interrumpió Abel el Aullador—. C-a-s-a. Tiene un problema en el habla, ¿no es asÃ, señor?
—… este lugar y regresa a casa, el señor James Stirling pagará a una buena enfermera para que venga aquà y se ocupe de cuidar a la señorita Gay.
Recuperada del susto, Valancy sonrió para sus adentros, el tÃo James debÃa considerar el asunto como una causa desesperada para consentir en aflojar los cordones de su bolsa como lo hacÃa. En cualquier caso, su clan ya no la despreciaba ni la ignoraba. Se habÃa convertido en importante para ellos.