Valancy Stirling
Valancy Stirling Durante la primera mitad del viaje de vuelta a casa, ninguno de los dos encontró nada que decir. En cualquier caso no habría sido fácil, pues Lady Jane hacia tanto ruido que no habrían podido hacerse oír. De todos modos, Valancy no se sentía inclinada a la conversación. Estaba avergonzada por toda esta historia —avergonzada de su locura de haber ido a la fiesta; avergonzada de que Barney Snaith la hubiera encontrado en un lugar como ese—. El mismo Barney Snaith al que tildaban de reputado ex convicto, ateo, falsificador y desfalcados. Los labios de Valancy temblaban en la oscuridad cuando pensaba en aquello. Se sentía avergonzada.
Y sin embargo, se estaba divirtiendo —poseída de un júbilo extraño— dando tumbos sobre aquella carretera llena de baches, junto a Barney Snaith. Los grandes árboles pasaban como rayos. A lo largo del camino se elevaban altas candelarias, firmes y ordenadas como un batallón de soldados. Los cardos parecían hadas o duendes achispados cuando las luces del coche los alumbraban. Era la primera vez que viajaba en coche; y después de todo, le gustaba. Con Barney al volante nada le asustaba, y rápidamente se recuperó su ánimo a medida que avanzaban. Dejó de sentirse avergonzada. Dejó de sentir nada, excepto que era parte de un cometa deslizándose gloriosamente por el espacio durante la noche.