Valancy Stirling
Valancy Stirling —Sà —dijo Olive ansiosamente. ¿No serÃa espléndido que ella pudiera conducir a la hija pródiga de vuelta a casa?—. Nunca te haremos reproche alguno. Doss, hay noches que no puedo dormir pensando en ti.
—Estoy disfrutando del mejor momento de mi vida —dijo Valancy, sonriendo.
—Doss, no puedo creer que seas mala. Siempre he dicho que no podÃas ser mala…
—En efecto, no creo que pueda serlo —dijo Valancy—. Temo ser irremediablemente decorosa. He estado aquà sentada durante tres horas con Barney Snaith y ni siquiera ha intentado besarme. Y no me habrÃa molestado en absoluto que lo hubiera hecho, Olive.
Valancy aún estaba inclinada hacia adelante. Su pequeño sombrero adornado con una rosa carmesà caÃa sobre uno de sus ojos. Olive la escrutó. Esa sonrisa de Valancy… ¿Qué le habÃa pasado a Valancy? Se la veÃa… no bonita. Doss no podÃa ser bonita… Pero provocativa, fascinante… sÃ, terriblemente fascinante. Olive se echó hacia atrás. Hubiera sido indigno de ella añadir una palabra. Valancy debÃa ser malvada y estar loca al mismo tiempo, después de todo.
—Gracias… eso será suficiente —dijo Barney detrás del coche—. Muy agradecido, señor Stirling. Dos galones, setenta centavos. Gracias.