Valancy Stirling
Valancy Stirling —¿No has cambiado de opinión? —inquirió Barney.
—No. ¿Y tú?
—No.
Esa fue toda la conversación que mantuvieron durante las quince millas. Todo parecÃa más de ensueño que nunca, y Valancy no sabÃa si se sentÃa feliz. O aterrorizada. O simplemente idiota.
Entonces las luces de Port Lawrence se abatieron sobre ellos. Valancy tuvo la sensación de hallarse rodeada por los ojos hambrientos y brillantes de cientos de enormes y sigilosas panteras. Barney le preguntó sucintamente dónde vivÃa el señor Towers, y Valancy le respondió igualmente concisa. Se detuvieron ante una casa pequeña y ajada situada en una calle pasada de moda, y se adentraron en su deslucida salita. Barney mostró su licencia. Después de todo sà que la habÃa obtenido. También un anillo. El asunto iba en serio. Ella, Valancy Stirling, estaba realmente a punto de convertirse en una mujer casada.