Valancy Stirling
Valancy Stirling En el cuarto reinaba un frío insoportable, con esa frialdad severa y penetrante de una lluviosa mañana de mayo. La casa permanecería gélida durante todo el día, pues una de las reglas estrictas de la señora Frederick era que el fuego no resultaba necesario a partir del 24 de mayo. Las comidas eran preparadas y cocinadas en la pequeña estufa de aceite de la terraza posterior de la casa. Y a pesar de que algunos días de mayo podían ser todavía muy fríos —y algunos del octubre venidero, de hecho, casi glaciales—, no se encendería la chimenea hasta el 21 de octubre, y ni un minuto antes. El 21 de octubre la señora Frederick comenzaría a preparar la comida en el hornillo de la cocina, y al caer la tarde encendería un fuego en la estufa de la sala de estar. Se murmuraba en la ciudad que podía existir un vínculo entre el hecho de que el fallecido Frederick Stirling hubiera sido víctima de un enfriamiento que más tarde le llevó a la muerte —durante el primer año de vida de Valancy—, y el hecho de que la señora Frederick no hubiera encendido el fuego a día 20 de octubre. Había procedido a encender la estufa al día siguiente, pero ya fue demasiado tarde para Frederick Stirling.