Valancy Stirling
Valancy Stirling Valancy se quitó el camisón y lo colgó en el ropero. Era de un grueso algodón crudo que le tapaba hasta el cuello y tenía las mangas largas y ajustadas. A continuación se vistió una ropa interior de similar naturaleza, un vestido de algodón a cuadros marrón, gruesas medias negras y botas con suela de goma. En los últimos años se había acostumbrado a arreglarse el cabello en el reflejo de la ventana, pues se le había caído el espejo, y de este modo distinguía con menor claridad sus rasgos. Pero esa mañana levantó los estores hasta lo más alto y se miró en el lacerado espejo con la apasionada determinación de verse a sí misma tal como el mundo podía contemplarla.