Valancy Stirling
Valancy Stirling El resultado fue bastante espantoso. Incluso una gran belleza hubiera encontrado cruel aquella fuerte y molesta luz lateral. Valancy vio su media melena oscura, rala y lisa, y sin brillo a pesar de que cada noche le daba cien cepilladas, ni una menos, y frotaba religiosamente sus raÃces —más apagadas que nunca a la dura luz de aquella mañana de mayo— con la loción para cabellos vigorosos Redfern; también pudo percibir sus cejas negras y rectas; una nariz que siempre habÃa encontrado demasiado pequeña incluso para su pequeña cara, pálida y triangular; una boca pequeña y apagada que se abrÃa sobre una hilera de pequeños dientes blancos y afilados; y una delgada figura, de pecho plano, más bien por debajo de la estatura media. Por alguna razón no habÃa heredado los pómulos altos de su familia, y sus ojos —de un color marrón oscuro, demasiado suave e impreciso para ser negro—, tenÃan una forma rasgada casi oriental. Con la excepción de sus ojos, no era fea ni bonita —únicamente insignificante, concluÃa ella amargamente—. ¡Cuán simples resultaban las lÃneas de sus ojos y su boca con aquella luz despiadada! Nunca su escuálido y pálido rostro se habÃa mostrado tan escuálido y tan pálido.