Valancy Stirling
Valancy Stirling Valancy, que vivĂa desde hacĂa cuatro dĂas en su isla encantada, habĂa decidido dirigirse a Deerwood y confesarle a sus parientes que era una mujer casada. De otro modo, si averiguasen que habĂa desaparecido de casa de Abel el Aullador, podrĂan solicitar una orden de bĂşsqueda sobre ella. Barney se habĂa ofrecido a llevarla en coche, pero habĂa preferido acudir sola. Le dirigiĂł una sonrisa radiante a la prima Georgiana, quien, segĂşn recordaba —tal y como se suele hacer sobre alguien a quien se conoce desde hace mucho tiempo—, en realidad nunca habĂa sido una mala criatura. Valancy era tan feliz que podrĂa haberle sonreĂdo a cualquiera… incluso al tĂo James. No le disgustaba la compañĂa de la prima Georgiana. Además, desde que las casas a lo largo de la calle habĂan comenzado a volverse numerosas, era consciente de que muchos ojos curiosos la observaban detrás de cada ventana.
—Supongo que te diriges a casa, querida Doss —dijo la prima Georgiana mientras estrechaban las manos y examinaba furtivamente el vestido de Valancy, preguntándose si llevarĂa puesta una enagua.
—Tarde o temprano —repuso Valancy un tanto enigmática.
—Entonces te acompañarĂ©. QuerĂa hablar contigo expresamente, querida Doss. Tengo que contarte algo de lo más maravilloso.