Valancy Stirling
Valancy Stirling —Acompáñeme y escúchelo usted misma, si es que realmente quiere saberlo —respondió Valancy—. Precisamente me dirijo a contárselo.
La prima Georgiana soltó el poste de la cancela con cautela, y descubrió que podÃa permanecer en pie sin ayuda. Comenzó a caminar dócilmente junto a Valancy, quien de repente le parecÃa una persona totalmente distinta. La prima Georgiana albergaba un respeto enorme por las mujeres casadas; aunque pensar en lo que la pobre muchacha habÃa hecho le parecÃa terrible. Tan imprudente. Tan insensata. Resultaba evidente que Valancy debÃa estar completamente loca. Pero parecÃa tan feliz en su locura que la prima Georgiana tuvo la momentánea convicción de que serÃa una lástima si el clan intentase reprenderla con el fin de que recuperase la cordura. Jamás habÃa visto antes esa mirada en los ojos de Valancy. ¿Pero qué dirÃa Amelia? ¿Y Ben?
—Te has casado con un hombre del que no sabes nada —pensó en voz alta la prima Georgiana.
—Sé más sobre él de lo que sé sobre Edward Beck —repuso Valancy.
—Edward Beck acude a la iglesia —dijo la prima Georgiana—. ¿Acaso asiste Bar… tu esposo?
—Me ha prometido que acudirá conmigo los domingos que haga buen tiempo —contestó Valancy.
Cuando cruzaron la verja Stirling, Valancy profirió una exclamación de sorpresa.