Valancy Stirling
Valancy Stirling Bueno, ahà estaba Valancy al fin. Serena y confiada; no humilde y denigrada, tal y como cabÃa esperar. Y con un aspecto juvenil de lo más impropio y extraño. La muchacha se detuvo junto a la puerta y los contempló; tras ella, expectante y timorata, su prima Georgiana. Valancy era tan feliz que ya no odiaba a su familia. Era capaz incluso de percibir una serie de buenas cualidades en ellos que jamás habÃa visto antes. Y le daban pena. La compasión que sentÃa hizo que se mostrase bastante amable.
—Hola, madre —dijo afablemente.
—¡Por fin has vuelto a casa! —exclamó la señora Frederick, mientras sacaba un pañuelo. No se atrevió a mostrarse ofendida, pero no tenÃa intención de verse privada de sus lágrimas.
—Bueno, no exactamente —repuso Valancy. Lanzó su bomba—. He pensado que debÃa pasarme por aquà y decirles que me he casado. El pasado jueves por la noche. Con Barney Snaith.
El tÃo Benjamin dio un brinco en su silla y volvió a sentarse.
—Que Dios me bendiga —dijo débilmente; todos los demás parecÃan haberse convertido en piedra, excepto la prima Gladys, que se habÃa mareado. La tÃa Mildred y el tÃo Wellington tuvieron que ayudarla a llegar hasta la cocina.