Valancy Stirling
Valancy Stirling —Eres demasiado severo con John Foster —repuso Valancy muy seria—. Nadie podrÃa haber escrito ese breve párrafo que te leà anoche sin haberlo visto antes… sabes que no podrÃa.
—No lo escuché —dijo Barney malhumorado—. Sabes que te dije que no lo harÃa.
—Entonces tienes que escucharlo ahora —insistió Valancy. Le hizo permanecer quieto sobre sus raquetas mientras lo repetÃa.
Es una artista excepcional, esta anciana Madre Naturaleza, que trabaja por el simple gusto de trabajar y en absoluto imbuida por el espÃritu de la exposición vanidosa. Hoy los bosques de abetos son una sinfonÃa de verdes y grises, tan imperceptibles que no sabrÃas decir dónde una sombra se convierte en la otra. Troncos grises, ramas verdes, musgo verde grisáceo sobre el suelo sombreado de gris y blanco. Y aun asà a la vieja gitana no le gusta la monotonÃa absoluta. Necesita una pizca de color. Lo veo. La rama rota y muerta de un abeto, de un precioso marrón rojizo, balanceándose entre las barbas de musgo.
—Dios mÃo, ¿te aprendes todos los libros de ese tipo de memoria? —Fue la disgustada reacción de Barney mientras se alejaba dando grandes zancadas.