Valancy Stirling
Valancy Stirling —Algo frÃvolo e innecesario —contestó Valancy, que la pasada Navidad habÃa recibido un par de galochas, y el año anterior dos prendas interiores de lana de manga larga.
Para su deleite, Barney le regaló un collar de abalorios de perlas. Valancy habÃa querido una cadena de abalorios de perlas blanquecinas —como luz de luna solidificada— toda su vida. Y estos eran preciosos. Lo único que le preocupaba era que parecÃan demasiado buenos. DebÃan haber costado mucho dinero… quince dólares, por lo menos. ¿PodÃa Barney permitÃrselo? No sabÃa nada en absoluto sobre el estado de sus finanzas. Valancy se habÃa negado a permitirle que le comprase más ropa. Ya tenÃa la necesaria. En un frasco negro y redondo situado encima de la repisa de la chimenea, Barney metÃa dinero para los gastos domésticos… siempre el suficiente. El frasco jamás estaba vacÃo, aunque Valancy nunca le habÃa visto rellenarlo. No podÃa tener mucho, naturalmente, y ese collar… pero Valancy desechó su inquietud. Se lo pondrÃa y lo disfrutarÃa. Era la primera cosa bonita que habÃa tenido jamás.