Valancy Stirling
Valancy Stirling Así era; Valancy estaba suficientemente abrigada por las noches. Solía despertarse y gozar en silencio de la intimidad de aquellas vigilias de invierno en esa pequeña isla situada en el interior de un lago helado. Las noches de otros inviernos habían sido largas y frías, y Valancy había odiado desvelarse durante las mismas y pensar en el vacío y la desolación del día que había llegado a su fin, y en el vacío y la desolación del día que estaba a punto de comenzar. Ahora casi contaba las noches perdidas en las que no se despertaba, y yacía en vela durante media hora siendo simplemente feliz, mientras la respiración regular de Barney la acompañaba y al otro lado de la puerta entreabierta los hierros candentes de la chimenea le hacían guiños en la penumbra. Era muy agradable sentir cómo el pequeño Lucky saltaba sobre la cama en la oscuridad y se acurrucaba a sus pies; pero Banjo, con actitud huraña, se sentaba fuera frente al hogar, solo, cual melancólico demonio. En momentos como ese Banjo se mostraba muy poco astuto, pero Valancy adoraba esa falta de prudencia.