Valancy Stirling
Valancy Stirling Contemplo el joven ciruelo silvestre que se ha adornado, siguiendo la moda de tiempos inmemoriales, con un velo nupcial de un delicado encaje. Los dedos de los elfos del bosque deben haberlo hilado, pues nada semejante ha sido jamás tejido por un telar terrenal. Juro que el árbol es consciente de su belleza. Se somete ante nuestros mismÃsimos ojos, como si en su hermosura no yaciese el elemento más efÃmero del bosque; es el más excepcional y extraordinario de todos, pues hoy existe y mañana se habrá desvanecido. Cada viento del sur que susurre a través de sus ramas diseminará una lluvia de gráciles pétalos. ¿Pero qué importancia tiene? Hoy es el rey de las tierras salvajes, y siempre es hoy en los bosques.
—Estoy seguro de que te sientes mucho mejor al haber expulsado eso de tu interior —dijo Barney con crueldad.
—Aquà hay un terreno plagado de dientes de león —prosiguió Valancy indomable—. Sin embargo, los dientes de león no deberÃan crecer en los bosques. Carecen por completo de cualquier sentido de lo apropiado de las cosas. Son demasiado risueños y están demasiado satisfechos de sà mismos. No detentan el misterio y cautela de las auténticas flores del bosque.