Valancy Stirling
Valancy Stirling Una tarde de junio habían rodeado el lago en su dippy y pescaron durante una hora en un pequeño riachuelo; dejando allí su bote, atravesaron a pie el bosque en dirección a Port Lawrence, que se encontraba a dos millas de distancia. Valancy se dio una vuelta por las tiendas y se compró un cómodo par de zapatos nuevos. El viejo se había gastado por completo de un día para otro, y esa tarde se había visto obligada a usar unos de charol —un tanto estrafalarios y con un tacón bastante alto y fino— que había comprado en un arrebato de locura un día de invierno; en parte por su belleza y en parte porque quería realizar una compra extravagante y estúpida por una vez en su vida. Se los ponía algunas tardes en el Castillo Azul, pero era la primera vez que los usaba en la calle. No le había resultado nada fácil caminar con ellos mientras cruzaban el bosque, y Barney se había burlado sin piedad de ella por culpa de la situación. Mas, en su fuero interno y a pesar de los inconvenientes, Valancy estaba encantada con el aspecto que lucían sus esbeltos tobillos y elevado empeine sobre aquellos zapatos tan bonitos y ridículos, y no los cambió por los nuevos en la tienda tal y como debería haber hecho.