Valancy Stirling
Valancy Stirling El sol se estaba poniendo por encima de los pinos cuando abandonaron Port Lawrence. Hacia el norte el bosque envolvía la ciudad de un modo inesperado. Valancy siempre tenía la sensación de estar abandonando un mundo para adentrarse en otro —desde la realidad hacia el país de las hadas— cuando salía de Port Lawrence y, en un abrir y cerrar de ojos, hallaba el camino cerrado a sus espaldas por una cantidad ingente de pinos.
A una milla y media de distancia de Port Lawrence había una pequeña estación de tren con una diminuta caseta que a esa hora del día estaba desierta, pues no estaba prevista la parada de ningún tren local. No se divisaba ni un alma cuando Barney y Valancy emergieron del bosque. Alejada a la izquierda, una abrupta curva en la vía impedía la visión; mas, por encima de las copas de los árboles que se encontraban más alejados, una larga columna de humo anunciaba la llegada de un tren de paso. Los raíles vibraban de un modo atronador mientras Barney cruzaba por la aguja. Valancy caminaba unos pasos tras él, holgazaneando mientras recogía campánulas a lo largo del estrecho y sinuoso camino. Pero había tiempo más que suficiente para cruzar antes de que llegase el tren. Despreocupadamente, dio un paso adelante y pisó el primer raíl.