Valancy Stirling
Valancy Stirling Jamás pudo explicar cómo ocurrió. En sus recuerdos, los siguientes treinta segundos siempre se asemejaban a una caótica pesadilla en la cual soportaba la agonía de mil vidas.
El tacón de su bonito y ridículo zapato quedó atrapado en una grieta de la aguja. Fue incapaz de sacarlo.
—Barney… ¡Barney! —llamó alarmada.
Barney se giró; vio el apuro en que se encontraba, observó su rostro lívido, y corrió hacia ella. Intentó liberarla… intentó sacar su pie de aquello que la retenía. En vano. En un instante el tren haría su entrada por la curva… lo tendrían encima.
—Vete… vete… rápido… ¡te va a matar, Barney! —chilló Valancy, intentando empujarle.
Barney se puso de rodillas, pálido como la muerte, tirando frenéticamente del lazo de su zapato. El nudo se resistía ante sus dedos temblorosos. Sacó un cuchillo de su bolsillo y lo cortó. Valancy seguía intentando alejarle frenéticamente. En su mente solo tenía cabida el terrible pensamiento de que Barney iba a morir. Ni una sola reflexión sobre el peligro que ella corría cruzó por su cabeza.
—Barney… vete… márchate… por el amor de Dios… ¡vete!