Valancy Stirling
Valancy Stirling —Sí. Una enorme joyería situada allí. Tras haberlo pensado detenidamente, tomé una rápida decisión. Quería localizar a Bernie. Tenía una razón especial para hacerlo. Ya era hora de renunciar a esa vida de vagabundeo y de entrar en razón. Cuando sacó esos quince mil dólares supe que algo ocurría. El director se puso en contacto con los Aynsley —su esposa era una Aynsley—, y averiguó que Bernard Redfern había comprado allí un collar de perlas. La dirección que proporcionó fue la siguiente: «Apartado de correos 444, Port Lawrence, Muskoka, Ontario». Primero pensé en escribirle. Después creí mejor esperar a que se abriese la temporada para el libre paso de vehículos y venir yo mismo en persona. No soy de los que escriben. He venido en coche desde Montreal. Ayer fui a Port Lawrence. Hice algunas preguntas en la oficina postal y me dijeron que no sabían nada sobre ningún Bernard Snaith Redfern, pero que había un Barney Snaith que tenía allí su apartado de correos. Me dijeron que vivía en una isla por esta zona. Así que aquí estoy. ¿Y dónde está Bernie?
Valancy acariciaba su collar. Llevaba quince mil dólares alrededor de su cuello. Y ella había estado preocupada por temor a que Barney hubiese pagado quince dólares por él y no pudiese permitírselo. De pronto se echó a reír en la cara del doctor Redfern.
—Discúlpeme. Es tan… divertido —dijo la pobre Valancy.