Valancy Stirling
Valancy Stirling Valancy se detuvo durante un instante en el porche de la casa de ladrillo rojo de Elm Street. Sintió que debía llamar a la puerta, igual que un extraño. Advirtió distraídamente que en su rosal habían brotado cuantiosos capullos. La planta del caucho se erguía junto a la recatada puerta. Un momentáneo horror se apoderó de ella… el horror de la existencia a la que estaba retornando. Entonces abrió y entró.
«Me pregunto si el hijo pródigo realmente se sintió de nuevo como en casa», pensó.
La señora Frederick y la prima Stickles se hallaban en la salita. El tío Benjamin también se encontraba allí. Miraron a Valancy con rostro circunspecto, comprendiendo al instante que algo marchaba mal. Ante sus ojos no se encontraba la muchacha insolente y descarada que se había reído de ellos en aquella misma estancia el pasado verano. Era una mujer de rostro macilento con los ojos de una criatura a la que se ha asestado un golpe mortal.