Valancy Stirling
Valancy Stirling —Hace un año, el doctor Trent me informó de que sufrÃa una angina de pecho y que no me quedaba mucho tiempo de vida. QuerÃa tener una… vida… antes de morir. Por eso me marché. Por eso me casé con Barney. Y ahora he descubierto que fue un error. A mi corazón no le pasa nada. Voy a vivir… y Barney solo se casó conmigo por compasión. Asà que tengo que dejarle libre.
—¡Cielo santo! —dijo el tÃo Benjamin. La prima Stickles comenzó a llorar.
—Valancy, si hubieses confiado en tu propia madre.
—SÃ, sÃ, lo sé —dijo Valancy con impaciencia—. ¿Qué sentido tiene discutir eso ahora? No puedo hacer desapareen este último año. Dios sabe que lo harÃa si pudiese. He engañado a Barney para que se casase conmigo y en realidad se llama Bernard Redfern. Es el hijo del doctor Redfern, de Montreal. Y su padre quiere que vuelva junto a él.
El tÃo Benjamin profirió un sonido extraño. La prima Stickles retiró de sus ojos el pañuelo de bordes negros y miró fijamente a Valancy. Un fulgor insólito inundó repentinamente los ojos color pizarra de la señora Frederick.
—El doctor Redfern, ¿no será el hombre de las Pastillas Púrpuras? —preguntó.
Valancy asintió.