Valancy Stirling
Valancy Stirling —¿Quién le vio? —preguntó el tÃo Benjamin con aspereza—. ¿Quién le vio? El viejo Jemmy Strang dijo que le habÃa visto. Yo no darÃa mucha credibilidad a lo que diga el viejo Jemmy Strang. Él mismo está tan borracho la mitad del tiempo que apenas ve por donde va. Dijo que le habÃa visto completamente ebrio tumbado sobre un banco en el parque. ¡Bah! Redfern se habrÃa quedado dormido allÃ. No os preocupéis por eso.
—Pero su ropa… y ese viejo coche espantoso… —dijo la señora Frederick indecisa.
—Excentricidades de un genio —declaró el tÃo BenjamÃn—. Ya habéis oÃdo a Doss decir que era John Foster. No estoy al dÃa sobre literatura, pero escuché manifestar a un profesor de Toronto que los libros de John Foster habÃan situado a Canadá en el mapa literario del mundo.
—Supongo… que debemos perdonarla —cedió la señora Frederick.
—¡Perdonarla! —resopló el tÃo BenjamÃn. De veras, Amelia era una mujer increÃblemente estúpida. No era de extrañar que la pobre Doss hubiese acabado hastiada y cansada de vivir con ella—. ¡Bueno, sÃ, creo que mejor será que la perdones! La cuestión es… ¡si Snaith nos perdonará a nosotros!
—¿Y si ella insiste en abandonarle? No tienes ni idea de lo obstinada que puede llegar a ser —dijo la señora Frederick.