Valancy Stirling
Valancy Stirling —Valancy, querida… ¡pequeña idiota! ¿Qué demonios se te cruzó por la cabeza para salir huyendo de esa manera? Cuando llegué anoche a casa y encontré tu carta me volvà completamente loco. Ya habÃan dado las doce… sabÃa que era demasiado tarde para venir aquà en ese momento. Caminé arriba y abajo toda la noche. Y esta mañana ha venido papá… no he podido escaparme hasta ahora. Valancy, ¿en qué pensabas? ¡Divorcio, nada menos! ¿No sabes que…?
—Sé que solo te casaste conmigo por compasión —dijo Valancy, apartándole débilmente—. Sé que no me quieres… lo sé…
—Has estado despierta hasta las tres de la mañana… demasiado tiempo —repuso Barney zarandeándola—. Eso es lo único que te pasa. ¡Que si te quiero! Oh, ¿acaso no te quiero? ¡Vida mÃa, cuando vi que ese tren se te echaba encima supe si te amaba o no!
—¡Oh, sabÃa que intentarÃas hacerme creer que te importo! —gritó Valancy apasionadamente—. No… ¡no! Lo sé todo sobre Ethel Traverse… tu padre me lo ha contado. ¡Oh, Barney, no me tortures! ¡Jamás podré volver contigo!
Barney la soltó y la observó durante un instante. Algo en su rostro macilento y resuelto habló de un modo más convincente que sus obstinadas palabras.