Valancy Stirling
Valancy Stirling —Papá te habló sobre ella, supongo. Era preciosa. Y yo la amaba. Oh, sÃ, la amaba. No voy a negarlo o restarle importancia ahora. Fue el primer amor apasionado de un muchacho romántico y solitario, y fue muy auténtico. Y yo creÃa que ella sentÃa lo mismo por mÃ. Fui tan estúpido como para creerlo. Me sentà inmensamente feliz cuando aceptó casarse conmigo. Asà fue durante unos pocos meses. Entonces averigüé que no me querÃa. En una ocasión, y durante un breve momento, escuché involuntariamente una conversación privada. Ese instante fue suficiente. Cayó sobre mà el destino proverbial de todo aquel que curiosea. Una amiga suya le estaba preguntando cómo podÃa soportar al hijo del doctor Redfern y sus orÃgenes relacionados con las panaceas.
»«Su dinero cubrirá de oro las pastillas y endulzará los amargos de angostura —dijo Ethel con una carcajada—. Madre me dijo que lo atrapase si podÃa. Estamos casi en la ruina. ¡Pero puaj! Puedo oler la trementina cada vez que se me acerca».
—¡Oh, Barney! —exclamó Valancy, abrumada de pena por él. Se habÃa olvidado por completo de sà misma; rebosaba compasión por Barney y furia hacia Ethel Traverse. ¿Cómo habÃa sido capaz de algo asÃ?