Valancy Stirling
Valancy Stirling —Me resulta imposible creer que sientes algo por mà —dijo con impotencia—. Sé que no puedes. ¿Qué sentido tiene, Barney? Es normal que lamentes mi situación, naturalmente, quieres hacer todo lo que puedas para arreglar este desastre. Pero este no es el modo de resolverlo. No podrÃas amarme… a mÃ.
Se levantó y señaló con un gesto trágico hacia el espejo situado sobre la repisa de la chimenea. A decir verdad, ni siquiera Allan Tierney podrÃa haber visto belleza en el pequeño rostro demacrado y triste que se veÃa reflejado en él.
Barney no miró hacia el espejo. Miró a Valancy como si quisiera asirla… o golpearla.
—¡Te quiero! Muchacha, te hallas en el mismÃsimo centro de mi corazón. Te conservo ahà como a una joya. ¿Acaso no te prometà que jamás te mentirÃa? ¡Te quiero! Te amo con todo lo que hay en mà que es capaz de amar. Corazón, alma, cerebro. Cada fibra de mi cuerpo y espÃritu se estremecen ante tu dulzura. No existe nadie en este mundo para mà excepto tú, Valancy.
—Eres… un buen actor, Barney —dijo Valancy con una lánguida y vaga sonrisa.
Barney la observó.
—¿Sigues sin creerme?
—No… no puedo hacerlo.
—Oh… ¡maldita sea! —exclamó Barney violentamente.