Valancy Stirling
Valancy Stirling En el mundo de sus sueños, Valancy no imaginaba menos de un castillo de zafiros azul claro. En la realidad, se hubiera sentido satisfecha con una pequeña casa para ella sola. En esos momentos envidiaba a Jennie Lloyd más ardientemente que nunca. Jennie no era mucho más bonita que ella, ni tampoco mucho más joven. Y sin embargo, tendrÃa una encantadora casita. Y las más hermosas tacitas de té Wedgwood[8] que se podÃan encontrar —Valancy las habÃa visto— y una chimenea donde verÃa encenderse el fuego, y lencerÃa bordada con sus iniciales, servilletas ribeteadas y aparadores llenos de porcelana. ¿Por qué todas esas cosas estaban al alcance de ciertas muchachas y otras no tenÃan acceso a nada? No era justo.
Una vez más, Valancy hervÃa de rebelde indignación mientras caminaba. Su figura recatada, menuda y poco elegante, marchaba enfundada en su raÃdo impermeable bajo un sombrero —que bien podrÃa tener más de tres años— salpicado de barro de vez en cuando por algún coche que pasaba con sus insultantes petardeos.