Valancy Stirling
Valancy Stirling —Hoy, el ama de llaves del doctor Trent ha recibido noticias de él —dijo la prima Stickles tan abruptamente que Valancy se sobresaltó invadida por un sentimiento de culpabilidad.
¿QuerÃa insinuar algo con sus palabras? La señora Judd habÃa hablado con ella en la parte alta de la ciudad.
—Piensan que su hijo saldrá de esta, pero el doctor Trent les comunicó que si ese fuera el caso, se lo llevará al extranjero tan pronto como esté en condiciones de viajar y no regresará a Deerwood hasta dentro de un año.
—Eso no debe preocuparnos —dijo la señora Frederick majestuosamente—. No es nuestro médico. Y ni siquiera le permitirÃa —y aquà pareció lanzar una mirada acusadora a Valancy— que se ocupara de un gato enfermo.
—¿Puedo subir a acostarme? —preguntó Valancy débilmente—. Me duele la cabeza.
—¿Y qué te ha podido causar ese dolor de cabeza? —preguntó la prima Stickles, convencida de que la señora Frederick no lo harÃa.
Era preciso plantear esa pregunta. Valancy no podÃa permitirse padecer un dolor de cabeza sin que alguien se inmiscuyera.