Valancy Stirling
Valancy Stirling Recordó a su vez el momento de la boda de su prima Betty. De alguna manera Valancy tuvo conocimiento de que Betty iba a pedirle que fuera una de sus damas de honor, y se había sentido secretamente eufórica. Sería algo muy agradable ser una dama de honor. Y, por supuesto, tendría un vestido nuevo para la ocasión —un bonito vestido nuevo—; un vestido de color rosa, pues Betty deseaba que sus damas de honor vistieran de color rosa. Pero Betty nunca le pidió que fuera su dama de honor. Valancy no podía adivinar por qué, pero mucho después de que se secaran las lágrimas de su decepción, Olive le confesó que Betty, tras muchas consultas y cavilaciones, había decidido que Valancy era demasiado insignificante, y echaría a perder el resultado final. Eso había sucedido hacía nueve años, pero esa noche Valancy contuvo la respiración mientras sentía revivir en el alma el escozor de aquel antiguo dolor.