Valancy Stirling
Valancy Stirling —Toda mi vida he tratado de complacer a todo el mundo… y fracasé —dijo—. Ahora voy a complacerme a mà misma. Nunca más volveré a fingir. Siempre he respirado una atmósfera de mentiras, pretextos y evasivas. ¡Qué lujo será decir la verdad! Quizás no sea capaz de hacer todo lo que me gustarÃa, pero nunca volveré a hacer nada que no quiera hacer. Mi madre se pondrá de mal humor durante semanas… pero no me preocuparé por ello. La desesperación es un hombre libre; la esperanza es un esclavo.
Valancy se levantó y se vistió con una extraña y profunda sensación de libertad. Cuando terminó de arreglarse el cabello abrió la ventana y arrojó la jarra de flores secas sobre el terreno adyacente, que fue a estrellarse gloriosamente contra el cutis de una colegiala de la vieja tienda de carruajes.
—Estoy harta de la fragancia de las cosas muertas —dijo Valancy.