Valancy Stirling
Valancy Stirling —¿Que no vas a volver a la iglesia? Doss, ¿es que te has vuelto completamente…?
—¡Oh! Sà iré a la iglesia —dijo Valancy alegremente—. Pero a partir de ahora iré a la iglesia presbiteriana. Nunca más a la iglesia anglicana.
Eso era aún peor. Al descubrir que su excesiva majestuosidad no producÃa en la joven efecto alguno, la señora Frederick recurrió a las lágrimas.
—¿Qué tienes contra la iglesia anglicana? —preguntó sollozando.
—Nada, solo el hecho de que usted me ha obligado a ir allà toda mi vida. Si usted me hubiera impuesto frecuentar la iglesia presbiteriana, ahora elegirÃa la iglesia anglicana.
—¿Crees que es bonito decirle algo asà a tu madre? Oh, qué cierto es el dicho de que la ingratitud de un hijo es peor que la mordedura de una serpiente.
—¿Cree que es bonito decirle algo asà a su hija? —replicó Valancy impenitente.