Anne y su pequeño mundo
Anne y su pequeño mundo Sara le palmeó cariñosamente la mano.
—Ese mundo es un lindo lugar —dijo pensativa—. He pasado tres años espléndidos y espero que enriquezcan toda mi vida. Hay allà cosas maravillosas para ver y aprender; gentes buenas y nobles a quienes conocer; hermosos acontecimientos que admirar, pero —dijo echándole los brazos al cuello y apoyando la mejilla en la suya— papacito no estaba allÃ.
Y el viejo Shaw contempló silenciosamente el crepúsculo, y más lejos, a través del crepúsculo, un esplendor más bello y radiante del cual las cosas son pálidos reflejos que no merecen la atención de aquellos que tienen el don de ver la verdadera belleza.