Anne y su pequeño mundo

Anne y su pequeño mundo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ante aquella pregunta, Salome volvió en sí. Por primera vez comprendió que había caminado, o mejor dicho, corrido toda esa distancia entre la iglesia, sola y sin ayuda. Empalideció, se inclinó y hubiera caído al suelo de no haberla sostenido su hermana.

El viejo doctor Blair se acercó.

—Éntrela —dijo—, y no se acerquen. Necesita soledad y descanso por un tiempo.

La mayoría de los vecinos retornaron obedientes a la iglesia, charlando volublemente. Unas pocas mujeres ayudaron a Judith a entrar a su hermana y a recostarla sobre el sofá de la cocina, seguidas por el doctor Blair y por el mojado Lionel Hezekiah, que había sido sacado del tonel y a quien nadie prestaba atención.

Salome tartamudeó su historia y sus oyentes la atendían con emociones encontradas.

—Es un milagro —dijo Sam Lawson con voz sobrecogida.

El doctor Blair sacudió los hombros.

—Aquí no hay tal milagro. Es todo perfectamente natural. La enfermedad de la cadera se ha curado evidentemente hace tiempo. La naturaleza hace curas así cuando se la deja actuar sola. La dificultad residía en que los músculos estaban paralizados por la larga inactividad. Esa parálisis fue vencida por un fuerte esfuerzo instintivo. Salome, póngase de pie y camine por la cocina.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker