Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Quizá no te serÃa tan fácil. Tengo entendido que siempre ha sido una niña difÃcil, muy testaruda, tÃpicamente Murray. Todos son iguales: necios como mulas.
Emily, rabiosa: «¡Qué manera tan irrespetuosa de hablar de nosotros! Ay, si no llevara este "Mamá Hubbard" abrirÃa la puerta de par en par y les cantarÃa las cuarenta».
—Por lo que conozco la naturaleza humana, necesita que le aprieten las riendas —dijo la señorita Potter—. Va a ser una coqueta, eso se nota desde ahora. Será la misma historia de Juliet. Ya verás. ¡Le hace ojitos a todo el mundo y no tiene más que catorce años!
Emily con sarcasmo: «¡No es cierto! Y mamá no era ninguna coqueta. PodrÃa haberlo sido, pero no lo fue. Usted no podrÃa ser una coqueta, aunque quisiera, ¡respetable solterona!».
—No es guapa, como la pobre Juliet, y es muy reservada e insondable. La señora Dutton dice que es la niña más reservada que ha visto en su vida. Pero, aun asÃ, hay algunas cosas que me gustan de la pobre Emily.
El tono de la señora Ann Cyrilla era muy paternalista. La «pobre» Emily se retorcÃa entre los zapatos.
—Lo que no me gusta de ella es que siempre quiere pasar por inteligente —intervino, muy decidida, la señorita Potter—. Dice cosas inteligentes que ha leÃdo en los libros y las hace pasar por propias.