Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Emily, ofendida: «¡No es cierto!».
—Y es muy sarcástica y susceptible. Además de orgullosa como el mismo diablo —añadió la señorita Potter.
La señora Ann Cyrilla rió otra vez con placidez y amabilidad.
—Ah, eso se da por descontado en una Murray. Pero el defecto mayor que tienen es que están convencidos de que nadie puede hacer nada mejor que ellos, y en Emily es clarÃsimo. Si hasta cree que podrÃa dar mejores sermones que el señor Johnson.
Emily: «Eso es porque dije que en uno de sus sermones se contradijo, y fue asÃ. Pero también la he oÃdo a usted criticar docenas de sus sermones, señora Ann Cyrilla».
—Es celosa —continuó la señora Ann Cyrilla—. No soporta que le ganen en nada, quiere ser la primera en todo. Me dijeron que lloró de la mortificación la noche del concierto porque Ilse Burnley se llevó todos los honores en el diálogo. Emily estuvo muy mal, era como de madera. Y continuamente está contradiciendo a los mayores. SerÃa gracioso si no denotara tan mala educación.
—Es raro que Elizabeth no la cure de eso. Los Murray están convencidos de que ellos tienen mejores modales que nadie —dijo la señorita Potter.