Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Emily, otra vez con sarcasmo: «¿Ni siquiera en el Diablo?».
—Hay un rumor extraño sobre Emily y él —dijo la señorita Potter—. Yo no le encuentro sentido. Los vieron el miércoles pasado, al atardecer, en la colina grande, portándose de una manera muy rara. Caminaban con los ojos fijos en el cielo, de pronto se detenÃan, se cogÃan del brazo y señalaban hacia arriba. Lo hicieron una y otra vez. La señora Price los observaba desde la ventana y no puede imaginarse qué estaban haciendo. Era demasiado temprano para que hubiera estrellas y ella no vio nada en el cielo. Pasó toda la noche despierta pensando en eso.
—Bien, en resumidas cuentas, Emily Starr necesitarÃa más vigilancia —afirmó la señora Ann Cyrilla—. A veces pienso si no serÃa prudente prohibirles a Muriel y a Gladys que se traten tanto con ella.
Emily, devota: «Por favor, sÃ. Son estúpidas, muy estúpidas y no se despegan ni un segundo de Ilse y de mû.
—En resumidas cuentas, yo le tengo lástima —dijo la señorita Potter—. Es tan tonta y tan engreÃda que le va a ir mal con cualquiera y nunca ningún hombre decente y sensato se fijará en ella. Geoff North dice que una vez la acompañó a casa y que ya tuvo bastante.