Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Ah, y cómo confundieron las cosas con respecto a la pobre Ilse. Supongo que no se puede esperar que una Potter o la esposa de un Potter reconozca la escena de sonambulismo de Lady Macbeth. Una y otra vez le he dicho a Ilse que se asegure de que están todas las puertas cerradas cuando la ensaya. La interpreta maravillosamente. Y ella no fue a esa serenata, sólo dijo que le gustaría ir. Y en cuanto a bañarnos a la luz de la luna, eso es cierto, excepto que llevábamos algo de ropa. No tuvo nada de malo. Fue muy hermoso, aunque ahora se degradó por haber sido objeto de habladurías. Ojalá Ilse no hubiera contado nada.
Habíamos ido a caminar por la costa. Era una noche de luna y el mar estaba precioso. La Señora Viento susurraba entre las dunas y suaves olas pequeñas y relucientes rompían en la costa. Queríamos bañarnos, pero al principio pensamos que no podíamos, porque no llevábamos nuestros trajes de baño. Así que nos sentamos en la arena y hablamos de mil cosas. Fue una conversación verdadera, no una charla. El gran golfo se extendía ante nosotras, plateado, reluciente y atractivo, estirándose más y más lejos hacia la niebla del cielo del norte. Era como un océano en «remotas tierras de hadas».
Yo dije: «Me gustaría subirme a un barco y zarpar… ir lejos… ¿dónde desembarcaría?».
«Supongo que en Anticosti», respondió Ilse, demasiado prosaica para mi gusto.