Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Celosa, no, no lo soy. Me gusta ser la primera, lo reconozco. Pero cuando lloré la noche del concierto no era porque estuviera celosa de Ilse. Lloré porque sentía que había estropeado mi parte. Sí parecía de madera, como ha dicho la señora Ann Cyrilla. Creo que no sé representar un papel. A veces hay un papel en el que parezco encajar, y creo que puedo ser ese personaje, pero, si no es así, no soy buena con los diálogos. Sólo participé por la señora Johnson, y me sentí muy mortificada porque sabía que ella estaba decepcionada. Y supongo que mi orgullo también sufrió, pero no se me pasó por la cabeza tener celos de Ilse. Estaba orgullosa de ella: es magnífica en el teatro.
Sí, contradigo a la gente. Admito que ése es uno de mis defectos. ¡Pero la gente dice disparates tan grandes…! ¿Y por qué no es malo que la gente me contradiga a mí? Lo hacen siempre, y yo tengo razón con tanta frecuencia como los demás.
¿Sarcástica? Sí, me temo que ése es otro de mis defectos. Susceptible no, no lo soy. Sólo soy sensible. ¿Y orgullosa? Bien, sí, soy un poquito orgullosa, pero no tanto como cree la gente. No puedo evitar llevar la cabeza con cierto porte ni sentir que es algo grande tener detrás de una un siglo de personas buenas, correctas, con buenas tradiciones y cerebros considerables. ¡No como los Potter, recién llegados como son!