Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Los comienzos en Shrewsbury
Teddy, Ilse y Perry gritaron de alegría cuando Emily les contó que iría a Shrewsbury. Pensando que eso era todo, Emily estaba bastante contenta. Ahora lo importante era que iba a asistir al instituto de segunda enseñanza. No le gustaba la idea de vivir con la tía Ruth. Aquello era inesperado. Había supuesto que la tía Ruth no habría aceptado nunca recibirla a ella y que, si la tía Elizabeth decidía enviarla a Shrewsbury, viviría en cualquier otro lado, probablemente con Ilse. Desde luego que habría preferido esto último. Sabía bien que la vida no sería fácil bajo el techo de la tía Ruth. Y además no podía escribir más cuentos.
Sentir dentro de sí la necesidad de crear y verse impedida de expresarla; emocionarse de deleite imaginando personajes humorísticos o dramáticos y tener prohibido darles existencia; ser asaltada, de pronto, por la idea de un argumento fabuloso y darse cuenta, de inmediato, de que no podía desarrollarlo. Todo esto era una tortura que nadie que no haya nacido con la necesidad de escribir puede comprender. Las tías Elizabeth del mundo no podrían comprenderlo jamás. Para ellas son simples tonterías.
