Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —¿Crees que tú no me has enseñado nada, Estrella?
—¿Qué he podido enseñarte? Soy tan joven, tan ignorante…
—Me has enseñado a reÃr sin amargura. Espero que nunca te des cuenta de la bendición que eso supone. No permitas que te estropeen en Shrewsbury, Estrella. Estás tan contenta de ir que no quiero aguarte la fiesta. Pero estarÃas igual de bien, incluso mejor, en la Luna Nueva.
—¡Dean! Quiero educarme un poco.
—¡Ah, la educación! La educación no tiene nada que ver con que te den cucharadas de álgebra y latÃn de segunda clase. El viejo Carpenter podrÃa enseñarte más cosas y mejor que esos aprendices de escuela, hombres y mujeres, del instituto de Shrewsbury.
—Aquà no puedo seguir yendo a la escuela —objetó Emily—. EstarÃa sola. Todos los alumnos de mi edad van a Queen’s, a Shrewsbury o se quedan en sus casas. No te entiendo, Dean. Pensaba que te alegrarÃa que me dejen ir a Shrewsbury.