Emily lejos de casa
Emily lejos de casa En el momento en que Emily, obediente, se puso en movimiento, la tÃa Ruth exclamó:
—¡Emily Starr, cierra esa ventana inmediatamente! ¿Te has vuelto loca?
—El cuarto está muy cerrado —rogó Emily.
—Puedes airearlo durante el dÃa pero jamás abras esa ventana después de la caÃda del sol. Ahora yo soy responsable de tu salud. TendrÃas que saber que los tuberculosos tienen que cuidarse del aire de la noche y de las corrientes de aire.
—Yo no estoy tuberculosa —exclamó Emily, rebelándose.
—Contradiciéndome, claro.
—Y si lo estuviera, el aire fresco serÃa a cualquier hora lo mejor para mÃ. Lo dice el doctor Burnley. No soporto acalorarme.
—«Los jóvenes piensan que los viejos son tontos y los viejos saben que los jóvenes son tontos». —La tÃa Ruth consideró que el proverbio lo dejaba todo claro—. Ve a arreglar esa funda, Emilia.
Emily tragó saliva y fue. Y arregló escrupulosamente la funda ofensiva.