Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Pero ¿faltaste a francés y te fuiste a pasear por el rÃo con Ronnie Gibson?
—Culpable.
—Ilse, no tendrÃas que hacer esas cosas, en serio.
—¡Emily, no me hagas enfadar! —exclamó Ilse, secamente—. Te estás volviendo demasiado mansa, hay que hacer algo para curarte antes de que se convierta en algo crónico. Odio a las modositas. Me voy, quiero pasar por el Shoppe antes de ir a clase.
Ilse recogió sus libros y salió, oronda. Emily bostezó y decidió que habÃa terminado con el cuaderno. TodavÃa le quedaba media hora antes de que tuviera que ir a la escuela. Se recostarÃa un rato en la cama de Ilse.
ParecÃa que no habÃa pasado ni un minuto cuando se incorporó en la cama y vio, aterrada, el reloj de Mary Carswell. Eran las 10:55, tenÃa cinco minutos para recorrer cuatro cuadras y sentarse en su banco para el examen. Emily se puso el abrigo y el sombrero, tomó los cuadernos y salió volando. Llegó al instituto sin aliento, con la desagradable sensación de que la gente la habÃa mirado de una forma rara mientras ella corrÃa por la calle, colgó el abrigo sin mirarse al espejo y entró rápidamente en la clase.