Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Yo dirÃa que lo que ha pasado es suficiente para no volver a ver a Ilse. En cuanto a Evelyn Blake, es una chica demasiado inteligente y sensata como para hacer una tonterÃa como ésa. Yo conozco a los Blake. Son una familia excelente y el padre de Evelyn tiene dinero. Ahora deja de llorar. Bonita cara tienes. ¿De qué te sirve llorar?
—De nada —respondió Emily, desconsolada—, pero soy incapaz de evitarlo. No soporto que me pongan en ridÃculo. Puedo soportar cualquier cosa, menos eso. Ay, tÃa Ruth, por favor déjame sola. No quiero comer nada.
—Estás muy alterada, tÃpico de los Starr. Nosotros, los Murray, ocultamos nuestros sentimientos.
«No creo que tengáis sentimientos para ocultar, al menos, algunos de vosotros», pensó Emily, rebelde.
—Después de esto, mantente lejos de Ilse Burnley y no estarás expuesta a la vergüenza pública. —Fue el consejo de despedida de la tÃa Ruth.
Después de una noche en vela durante la cual Emily pensó que si no podÃa apartar aquel techo de su cara seguramente se acalorarÃa, Emily fue a ver a Ilse y, a su pesar, le contó lo que habÃa dicho la tÃa Ruth. Ilse se puso furiosa pero Emily notó, con una puntada en el corazón, que no se declaró inocente de la broma del bigote.