Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Ilse, tú… ¿fuiste de verdad tú? —balbuceó. Ella sabÃa que no habÃa sido Ilse, estaba segura, pero querÃa oÃrlo de sus labios. Para sorpresa suya, un súbito rubor encendió las mejillas de Ilse.
—¿Es tu sirviente un perro? —dijo, algo confusa. Era muy atÃpico que la directa Ilse, la que siempre decÃa lo que pensaba, estuviera tan confundida. Apartó la mirada y se puso a jugar torpemente con la bolsa de los libros—. ¿Tú crees que yo podrÃa hacerte algo asÃ, Emily?
—No, claro que no —dijo Emily, despacio. Dejaron el tema. Pero la duda y la desconfianza yacentes en el fondo de la mente de Emily salieron de su escondite y se hicieron visibles. Incluso asÃ, ella no podÃa creer que Ilse pudiera hacer algo semejante y después mentir. Pero ¿por qué estaba tan confundida y avergonzada? Una Ilse inocente, ¿no hubiera hecho un escándalo, no hubiera insultado a Emily, sin más ni más, por haber sospechado, no habrÃa insistido en seguir con el tema hasta que no quedara ningún punto oscuro?