Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Así, tras haberse limpiado el alma de amargura en el baño de aire de la noche de primavera y estimulada, de la cabeza a los pies, con la vida salvaje, extraña, dulce, del espíritu, llegó a la casa de la tía Ruth cuando las colinas purpúreas al este del puerto se aclaraban bajo un cielo blancuzco. Había esperado encontrar la puerta cerrada, pero el picaporte giró bajo su mano y Emily entró.
La tía Ruth estaba levantada y encendiendo el fuego de la cocina.
Durante el camino, Emily había pensado una docena de maneras diferentes de decir lo que quería decir, y ahora no utilizó ninguna. En el último momento, tuvo una traviesa inspiración. Antes de que la tía Ruth pudiera (o quisiera) hablar, Emily dijo:
—Tía Ruth, he vuelto para decirte que te perdono, pero que no debe volver a suceder.