Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Para decir la verdad, la señora Ruth Dutton se sentía considerablemente aliviada por el hecho de que Emily hubiera vuelto. Había tenido miedo de Elizabeth y Laura (las peleas en la familia Murray eran de temer) y en verdad un poquito de miedo por Emily, si es que se había ido a la Luna Nueva con aquellos zapatos ligeros y tan poca ropa de abrigo. Porque Ruth Dutton no era mala, sólo un ave de corral necia y un poco tonta, empeñada en educar a una alondra. Realmente temía que Emily cogiera frío y cayera enferma de tuberculosis. Y si a Emily se le metía en la cabeza no volver a Shrewsbury, bueno, eso daría que hablar, y Ruth Dutton odiaba los rumores cuando el tema eran ella o sus acciones. De modo que, tomando todo esto en cuenta, decidió ignorar la impertinencia del saludo de Emily.
—¿Has pasado la noche en la calle? —preguntó, sombría.
—Ay, claro que no. Fui a la Luna Nueva, charlé con el primo Jimmy, comí algo y regresé.
—¿Te vieron Elizabeth o Laura?
—No. Estaban durmiendo.
La señora Dutton pensó que ésa era una buena noticia.