Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Anoche tuvimos nuestra Tertulia de primer año. Siempre se hace en mayo. Se celebra en el Salón de Conferencias del colegio y cuando llegamos nos encontramos con que no podíamos encender el gas. No sabíamos qué pasaba, pero sospechábamos de los de segundo. (Hoy hemos descubierto que cortaron el gas en el sótano y cerraron con llave la puerta de acceso). Al principio no sabíamos qué hacer hasta que yo me acordé de que la semana pasada la tía Elizabeth le había traído a la tía Ruth una caja grande de velas para mi uso. Fui corriendo a casa y las traje (la tía Ruth no estaba) y las colocamos por toda la habitación. Así que, después de todo, pudimos celebrar nuestra Tertulia, que fue un gran éxito. Nos divertimos tanto improvisando candeleros que empezamos bien, y la luz de las velas fue mucho más íntima y acogedora que la luz de gas. Parecía que todos podíamos pensar en cosas más inteligentes que decir. Se suponía que todos teníamos que pronunciar un discurso sobre el tema que quisiéramos. Perry hizo el discurso del día. Había preparado un discurso sobre «Historia del Canadá» muy sensato (y, sospecho, aburrido) pero en el último momento cambió de idea y habló de «las velas». Lo inventaba a medida que hablaba, hablando de todas las velas que había visto en tierras extrañas cuando era niño y salía a navegar con su padre. Fue tan interesante y divertido que estábamos todos absortos y creo que los alumnos olvidaran las modas francesas y el viejo granjero que dejó en manos de Dios su sembrado.