Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Dean está en casa; anoche vino a verme, querido Dean. No ha cambiado nada. Sus ojos verdes siguen siendo tan verdes como siempre y su hermosa boca, tan hermosa como siempre y su interesante rostro, tan interesante como siempre. Me cogió las manos y me miró con seriedad.
«Tú has cambiado, Estrella —dijo—. Te pareces más que nunca a la primavera. Pero no sigas creciendo —continuó—. No quiero que me mires desde arriba».
Yo tampoco. DetestarÃa ser más alta que Dean. No serÃa correcto.
Teddy es dos centÃmetros más alto que yo. Dean dice que ha mejorado mucho con sus dibujos este último año. La señora Kent sigue detestándome. Hoy me la he encontrado cuando iba paseando en el crepúsculo primaveral, y ella ni se ha detenido para hablarme, ha pasado de largo como una sombra en el ocaso. Me ha mirado durante un segundo al pasar y sus ojos eran lagunas de odio. Creo que cada año que pasa es más desdichada.