Emily lejos de casa
Emily lejos de casa «¡Tú, escribir! ¡Muchacha, ponte un delantal y aprende a cocinar!».
Y se fue, murmurando maldiciones. Recogí mi pobre redacción y no me sentí muy mal. Yo ya sé cocinar, y he aprendido una o dos cosas sobre el señor Carpenter. Cuanto mejores son mis redacciones más rabiosos se pone. Ésta debe de ser bastante buena. Pero se enfada y se impacienta porque ve que podría haberlo escrito mucho mejor y no lo hice, por negligencia, pereza o indiferencia, según cree él. Y no tolera que una persona que puede hacer algo mejor, no lo haga. Porque no se tomaría la menor molestia conmigo, si no creyera que algún día puedo llegar a hacer algo bueno.
A la tía Elizabeth no le gusta el señor Johnson. Considera que su teología no es sólida. El domingo pasado él dijo, en el sermón, que el budismo tiene cosas buenas. «Lo único que falta es que diga que el papado también tiene cosas buenas», dijo la tía Elizabeth, indignada mientras cenábamos.
Tal vez haya algo bueno en el budismo. Tengo que preguntárselo a Dean cuando venga a casa.
2 de marzo de 19…